El ambiente familiar es el conjunto de relaciones que se establecen entre los miembros de la familia que comparten el mismo espacio. Cada familia vive y participa en estas relaciones de una manera particular, de ahí que cada una desarrolle unas peculiaridades propias que le diferencian de otras familias. Pero el ambiente familiar, sea como sea la familia, tiene unas funciones educativas y afectivas muy importantes, ya que partimos de la base de que los padres tienen una gran influencia en el comportamiento de sus hijos y que este comportamiento es aprendido en el seno de la familia. Lo que difiere a unas familias de otras es que unas tienen un ambiente familiar positivo y constructivo que propicia el desarrollo adecuado y feliz del niño, y en cambio otras familias, no viven correctamente las relaciones interpersonales de manera amorosa, lo que provoca que el niño no adquiera de sus padres el mejor modelo de conducta o que tenga carencias afectivas importantes.
El ambiente familiar es la consecuencia de las aportaciones de todos los miembros que forman la familia y, especialmente de los padres y madres. Para que el ambiente familiar influya correctamente a los niños/as que viven en su seno, es importante que se den los siguientes elementos:
- Afecto. Los/las niños/as necesitan que además de decirles que se les quiere, los padres y las madres realicen conductas que lo demuestren, que se les acepta como son y se les ofrezca seguridad como base para que se desarrollen adecuadamente.
- Educación asertiva. Los padres y las madres deben conocer cómo ejercer su autoridad, ya que es una obligación y una responsabilidad en la educación infantil. Ésta deberá ejercerse de manera razonada cuando los/las hijos/as son pequeños/as y participativa cuando son mayores.
- “Buen trato”. En contraposición con el maltrato, deberá ser agradable en las formas y constructivo en el contenido.
Dedicación. Se debe disponer de tiempo para compartir con los/las hijos/as y con la pareja, es decir, calidad de tiempo con ellos/as y también cantidad.
Uno de los objetos fundamentales de la educación familiar es formar hijos e hijas con principios y valores que les permitan enfrentarse a distintas situaciones, ser capaces de asimilar los cambios y buscar soluciones adecuadas a los problemas a los que se enfrenten.
Hay que recordar que los/las niños/as tienen una limitación para tener unos valores autónomos, de forma que les podemos exigir lo que les hemos enseñado. Por lo tanto, no se puede esperar que aparezca “espontáneamente” la formación de valores, sino que a los padres y las madres les corresponde esta labor. En multitud de situaciones se puede educar en el respeto, la igualdad, la solidaridad o la inconveniencia de las mentiras, los rencores o las trampas
Distintos tipos de valores
- Familiares: Tienen que ver con lo que los miembros de la familia considera que está bien y lo que está mal.
- Sociales: Son los que tienen que ver con las normas de convivencia entre las personas y sus relaciones con ellas.
- Personales: Son los que el individuo considera fundamentales y sobre los cuales construye su vida y sus relaciones con los demás.
- Espirituales: Tienen que ver con las creencias personales.
- Materiales: Son los que permiten nuestra subsistencia y son importantes en la medida en que son necesarios.
- Éticos y morales: Son aquellos que se consideran indispensables para la correcta convivencia de los individuos en sociedad (solidaridad, respeto, honestidad, lealtad, tolerancia, responsabilidad, etc.).
Se transmiten adecuadamente los valores a los/las hijos/as si:
- Se actúa de manera coherente.
- Se cultiva la paciencia, ya que ayudará a ser más tolerantes y respetuosos con los demás.
- Se expresan las opiniones propias y se dejan expresar las de los demás miembros de la familia.
- Se pide perdón cuando se ha cometido algún error.
- Se potencia la autoestima de los/las hijos/as, alabando las cosas que hagan bien favoreciendo que se sientan queridos, valorados y respetados.
- Se escucha activamente a los/las hijos/as.
- Se dedica tiempo a la convivencia familiar.
- Se predica con el ejemplo.
- Se comparten las decisiones con la pareja, evitando conflictos.
- Se ayuda a los/las hijos/as a ponerse en el “punto de vista del otro”.
tomado de :bilbao
